Un antiguo integrante de Ducati, la gran preocupación de Quartararo en su ultimátum con
Yamaha: "Viajé siete horas en auto para encontrarme con él. Logró que depositara mi confianza"
El francés se marchará en 2027 si la firma nipona no le proporciona una máquina que le permita luchar por metas importantes.
Fabio Quartararo ha enviado un mensaje muy claro durante bastante tiempo: si Yamaha no le entrega una moto para competir con los punteros la próxima temporada de MotoGP, el campeón mundial hará las maletas en 2027.
Los japoneses están en una situación comprometida, ya que el galo es, sin duda, el pilar sobre el que descansa todo el proyecto.
Hace tiempo que se está realizando una fuerte inversión para atraer a las mejores mentes al equipo y se espera que Yamaha experimente una 'europeización' para agilizar las mejoras en la moto.
Una de las adquisiciones cruciales para Quartararo fue Max Bartolini, quien fuera el principal colaborador de Dall' Igna en Ducati.
"Con Max sentí una gran afinidad desde el principio.
Hice un recorrido en coche de siete horas únicamente para tener una reunión de tres horas con él.
Me despejó todas mis dudas y consiguió que pasara de no creer en el proyecto a estar convencido de él.
No aseguró que volveríamos a ser los primeros de inmediato, sino que necesitamos tiempo, ya que también somos conscientes de que la mentalidad japonesa es más pausada que la europea, sobre todo en comparación con la italiana", expone el francés en un documental de MotoGP.
"Yo siempre he trabajado en escuderías europeas, así que colaborar con una marca japonesa representa un cambio interesante.
Pero hasta ahora hemos estado intentando adaptarnos mutuamente", comentó por su parte el director técnico italiano.
Max Bartolini,
La modificación esencial para Yamaha en este 226 es el cambio de motor.
Hasta ahora eran la única fábrica que mantenía una propulsión en línea, y ahora adoptarán un motor V4.
Si esto no funciona, la marca japonesa se quedará sin argumentos sólidos para retener al campeón del mundo de 2021.
"Pienso que la transición al V4 es vital para Yamaha.
Desconozco si veremos resultados inmediatos, pero para el futuro no había otra alternativa viable y debíamos alinearnos con el resto.
¿Qué necesitamos para lograr que se quede? Muy sencillo: una moto ganadora.
Pero somos conscientes de que es algo extremadamente difícil", concluyó Grassili.
"Lo único que puede persuadirme es subirme a la moto y sentir que soy rápido y que estoy disfrutando.
Cuando firmé para este y el siguiente año, mi enfoque era recuperar buenos resultados para Yamaha, pero ahora solo deseo centrarme en mí y en mis propias metas", finalizó Quartararo