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Ramon Forcada deshoja su margarita del mercado de contrataciones de MotoGP: "Es posible que

Quien se mueva ahora se arrepienta a mitad de año". Quartararo y su gran colega Tom Maubant responden a lo de Honda HRC MotoGP

Ramon Forcada es una de las voces más fiables del paddock de MotoGP.

Con más de tres décadas en el Mundial, ligada a algunos de los pilotos más relevantes de la historia reciente y una capacidad de análisis que va más allá del resultado inmediato, el técnico de Moi es una referencia cuando el campeonato entra en fase reflexiva.

Y eso es justo lo que sucede ahora, con un mercado de fichajes que hierve cuando aún quedan muchas incógnitas por resolver, tanto a corto como a medio plazo.

A lo largo de su trayectoria, Forcada ha colaborado con nombres que atestiguan su peso en el campeonato: Jorge Lorenzo, Casey Stoner, Alex Barros, Carlos Checa, Maverick Viñales, Alex Crivillé, Jorge Martínez Aspar, Alberto Puig, John Kocinski, Tohru Ukawa, Franco Morbidelli o Andrea Dovizioso, entre otros.

Una experiencia que le permite interpretar los movimientos actuales con una perspectiva que no se limita al ruido del momento.

En una charla con 'Mundo Deportivo' , el técnico examina el mercado de fichajes de MotoGP en plena ebullición, el contexto deportivo y económico de las escuderías y el horizonte que se abre en 2027 con el cambio de normativa, cilindrada y neumáticos.

Aunque en los próximos días se abordarán en profundidad todas estas cuestiones con la opinión de Forcada en este medio, la actualidad domina.

Y los rumores de las últimas horas han sacudido el paddock.

**Ramon Forcada, con Jorge Lorenzo en 216**

Las informaciones que sitúan a Fabio Quartararo en Honda HRC, a Jorge Martín en Yamaha y a Pedro Acosta como posible compañero de Marc Márquez en Ducati han disparado las especulaciones.

Para Forcada, sin embargo, el panorama no es tan sorpresivo como podría parecer desde fuera.

"Son traslados lógicos si miras cómo están los equipos.

Hay una serie de pilotos de los que ya se sabía que se moverían, sin conocer aún su destino.

Ahora, también se confirma que otros se quedarán.

Ninguno de los cambios que puedan ocurrir me extrañará demasiado.

Si me dices que Marc Márquez se va a Yamaha, te diría que es un movimiento extraño, pero no es el caso".

Desde su perspectiva, algunas piezas llevan tiempo encajando.

"Lo de Pedro Acosta a Ducati era uno de los traspasos previstos, uno de los primeros que se supo que ocurriría.

Lo que pasa es que estaban pendientes de si se anunciaba o no.

Es un cambio lógico.

Para mí, seguramente Pecco Bagnaia acabará en Yamaha y Maverick Viñales en el equipo oficial de KTM", señala el técnico catalán, trazando un tablero donde las grandes marcas reajustan sus proyectos pensando más allá de 22.

Este tipo de movimientos, sin embargo, no están exentos de repercusiones deportivas.

Forcada pone el foco en una de las grandes problemáticas del mercado anticipado: el impacto directo en el rendimiento del piloto durante la campaña.

"Pedro Acosta no podrá probar la moto nueva de KTM durante todo el año, que es el inconveniente existente cuando los fichajes ya se conocen.

Evidentemente, tampoco podrá probar la Ducati.

Pedro pasará el año sobreviviendo de la mejor manera posible", explica sobre la tesitura del murciano, atrapado en un curso de transición forzada.

**Ramon Forcada, con Alex Barros en el Repsol Honda Team**

En contraste, hay situaciones muy diferentes.

"Viñales, como ya ha firmado, probará la 8cc de KTM.

Si se confirma, el equipo oficial Yamaha contará con Jorge Martín y Bagnaia.

Sobre el papel es un buen equipo.

Y cuidado porque, si Toprak Razgatlioğlu se adapta bien a la Yamaha, no descarto que lo suban al equipo de fábrica y Pecco se marche a Aprilia", deja caer Forcada, ampliando aún más el espectro de opciones que podrían activarse si el rendimiento deportivo altera los planes iniciales.

Más allá de los nombres propios, Forcada sitúa el debate en un plano estructural.

"Hay dos grupos de escuderías: las que tienen moto y las que tienen recursos económicos.

Las que tienen moto pueden atraer buenos pilotos por la máquina en sí, mientras que las que tienen dinero los consiguen por el poder adquisitivo.

También ocurre con los pilotos.

Hay un grupo que recibe un sueldo y busca la moto puntera, y a otros hay que pagarles para que acepten conducir esa máquina no tan buena", resume con franqueza.

En ese contexto, las marcas japonesas afrontan un escenario especialmente complicado.

"Ahora mismo, los japoneses no tienen mucha alternativa.

Pueden vender la moto, por decirlo de alguna manera, asegurando que será buena y fichando para 227, un año en el que las motos serán distintas y nadie sabe cómo serán.

Aquellos que ahora no tienen un buen cimiento deben desembolsar más dinero", indica Forcada, señalando la necesidad de inversión como vía para recuperar competitividad.

La gran pregunta es si este mercado de contrataciones se está moviendo a ciegas ante el cambio de reglamento y de cilindrada que llegará en 2027.

Para Forcada, la respuesta es matizada.

"No por completo.

En 27, cuando se estrenaron las 8cc, Honda fue la única que construyó una máquina totalmente nueva.

El resultado fue un fracaso rotundo.

Las personas con memoria, cierta edad y conocimiento de cómo funcionan las cosas, estoy seguro de que ahora a nadie se le ocurrirá hacer una revolución cuando la moto puede ser prácticamente igual o muy parecida.

Quien ahora tiene una base, la mantendrá".

**Ramon Forcada, en el podio de Catalunya 21 con Jorge Lorenzo**

Esa reflexión conecta con una de las advertencias más claras del técnico catalán.

"Los que tienen urgencia se han movido en el mercado ahora.

Ahora bien, también puede ser que quien está haciendo cambios ahora se arrepienta a mitad de año porque la máquina que en estos momentos no funciona empiece a rendir".

Un aviso que resume el peligro de precipitarse en un campeonato donde la evolución técnica puede cambiar el panorama en cuestión de meses.

En ese sentido, Yamaha emerge como la gran incógnita.

"En este aspecto, la gran incertidumbre es Yamaha y su V4.

Han estado trabajando todo el invierno, tienen lista la unidad de potencia 8cc y la moto será familiar.

Pero claro, de momento no se sabe ni cómo rinde la 1cc actual.

Imagínate la 8cc.

En estos instantes son los que más tienen que promocionar la moto, veremos quién acaba allí", analiza Forcada, resaltando el acto de fe que supone apostar por un proyecto aún por definir en pista.

Pese a todo, su conocimiento interno de la marca le inclina a un optimismo moderado.

"Sabiendo cómo opera Yamaha, armarán un equipo con entidad, al menos en teoría.

Los resultados serán otra cosa, ya veremos.

Tendrán un conjunto competitivo, eso es seguro".

Una conclusión que resume bien el momento actual de MotoGP: muchas piezas en movimiento, certezas limitadas y la sensación de que algunas determinaciones solo se entenderán cuando la temporada avance y las motos dicten sentencia en el asfalto