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Análisis de la carrera de Marc Márquez.

El piloto del Repsol Honda obtuvo un resultado injusto a pesar de luchar con Ducati en desventaja técnica

Marc Márquez Arendt sigue siendo fiel a sí mismo, llueva, truene o haga buen tiempo, aunque se vea obligado a quedarse en casa debido a una lesión de larga duración.

Cuando vuelve, lo hace como protagonista, no como secundario: desde julio de 2020, ha protagonizado seis reapariciones, tratando de dejar huella.

Honda tuvo que llamar a la puerta de Kallex para suministrar basculantes y chasis porque las máquinas aún no están al nivel de las Ducatis de las que se ha encargado durante más de dos años.

A Marc Mourquez le faltó una vuelta y media para completar su primera carrera en 2023, al margen de los sprints.

Con un neumático delantero duro, que no había probado en todo el fin de semana de carrera, llevó la moto al límite, asumiendo grandes riesgos en las frenadas.

En cuanto se le escapó la victoria de Besecki, se empeñó en mantener la segunda posición por delante de Jorge Martí.

Tras un tumultuoso inicio de su batalla en Portimao, corrigió su lucha.

Pero cuando por fin le adelantó, no le quedaban más que unos metros, y volvió a irse al suelo en una fuerte frenada.

Hay más por venir, volverá en Sachsenring y Assen tras tres semanas de descanso, pero antes sin duda lo intentará de nuevo en Mugello, donde no lidera una carrera desde que ganó en Emilia Romagna en 2021.